César Arias

César Augusto Arias Peñaranda es diseñador y tecnólogo en sistemas informáticos, con Maestría en Diseño y Creación Interactiva, y candidato a Doctor en Diseño por la Universidad de Palermo (Buenos Aires, Argentina). Es docente e investigador colombiano, y actualmente se desempeña como director del CTransmedia y del Departamento de Diseño de la Universidad de Caldas.

Su práctica se sitúa en el cruce entre diseño, arte y tecnología, con énfasis en narrativas transmedia, dispositivos interactivos y experiencias digitales contemporáneas. Su trabajo se orienta hacia la construcción de mediaciones que articulan memoria, territorio y cultura, explorando el diseño como un sistema capaz de activar experiencias y producir sentido.

A través de la investigación-creación, desarrolla proyectos que abordan el patrimonio desde perspectivas experimentales y participativas, proponiendo nuevas formas de interacción entre usuarios, contenidos y contextos. Su trayectoria integra la práctica académica, la investigación y el desarrollo de proyectos, consolidando una mirada crítica sobre el papel del diseño en la cultura digital contemporánea.

Entrevista completa César Arias

Trayectoria personal

1. ¿Cómo fue tu camino hasta llegar al campo de las artes electrónicas y emergentes?

Mi camino ha sido más bien un desplazamiento progresivo que una decisión puntual. Inicié desde el diseño visual, con una formación centrada en la comunicación gráfica, en la construcción de imágenes y en la organización de mensajes visuales. Sin embargo, con el tiempo comenzó a aparecer una inquietud que iba más allá de la imagen como objeto: ¿qué sucede cuando esa imagen se activa?, ¿qué ocurre cuando responde, cuando se transforma, cuando involucra al usuario?

Ese cuestionamiento fue abriendo un campo de exploración que me llevó hacia lo interactivo, hacia las narrativas digitales y, posteriormente, hacia las artes electrónicas y las prácticas emergentes. En ese tránsito, la tecnología dejó de ser una herramienta para convertirse en un entorno de pensamiento, en un medio que transforma no solo la forma de producir, sino también la forma de concebir la experiencia.

2. ¿Hubo algún momento o proyecto que haya marcado un giro importante en tu manera de pensar la relación entre arte y tecnología?

Más que un momento puntual, ha sido un proceso acumulativo. Sin embargo, podría señalar que el trabajo en torno al concepto de archivo vivo marcó un punto de inflexión importante. Allí se hizo evidente que la tecnología no es solo un medio de representación, sino un dispositivo que reconfigura la memoria, que permite nuevas formas de acceso, de circulación y de apropiación del conocimiento.

Ese giro implicó dejar de pensar en productos cerrados para comenzar a pensar en sistemas abiertos, en estructuras que articulan múltiples capas: técnica, narrativa, estética y cultural. A partir de ahí, el diseño se entiende no como una disciplina que produce objetos, sino como una práctica que organiza experiencias y construye sentido.

Práctica artística e investigación

3. ¿Podrías describir tu práctica artística?

Prefiero entenderla como una práctica de investigación-creación. Es un espacio donde confluyen el diseño, la reflexión teórica y la experimentación tecnológica. Mi interés no está tanto en la producción de obras en un sentido tradicional, sino en el desarrollo de dispositivos interactivos y narrativas transmedia que permitan activar experiencias significativas.

En ese sentido, la práctica se orienta hacia la construcción de mediaciones: formas de conectar usuarios, contenidos y contextos. Esto implica trabajar con temas como la memoria, el patrimonio, el territorio y la cultura digital, buscando generar experiencias donde el usuario no sea un espectador pasivo, sino un participante activo.

4. ¿Cómo se articulan la experimentación tecnológica, la investigación y la creación artística en tu trabajo?

Se articulan como un sistema integrado. No hay una separación clara entre investigación, experimentación y creación; más bien, se trata de un proceso iterativo donde cada componente alimenta al otro.

La investigación plantea preguntas y marcos conceptuales; la experimentación tecnológica permite explorar esas preguntas en un contexto material; y la creación organiza esos hallazgos en una experiencia concreta. Este proceso es profundamente dinámico y se acerca más a la lógica de un laboratorio que a la de un taller tradicional.

5. ¿Qué tipos de herramientas o medios tecnológicos te resultan hoy más fértiles para explorar ideas artísticas?

Más que herramientas específicas, lo que me interesa son los sistemas tecnológicos que permiten construir experiencias complejas. Sin embargo, en la práctica, resultan particularmente fértiles los entornos de desarrollo interactivo, las plataformas de visualización de información, las narrativas digitales y las interfaces físicas como mesas interactivas o dispositivos tangibles.

Lo importante no es la herramienta en sí, sino su capacidad de mediar relaciones y de activar experiencias que conecten al usuario con contenidos y contextos de manera significativa.

Contexto y territorio

6. ¿Cómo influye el contexto cultural y social colombiano en los proyectos que desarrollas en la Universidad de Caldas?

El contexto colombiano es determinante. Se trata de un territorio profundamente diverso, pero también atravesado por múltiples tensiones históricas, sociales y culturales. Esto implica que los proyectos no pueden ser neutros ni descontextualizados.

En la Universidad de Caldas, muchos de los proyectos se orientan hacia la exploración del patrimonio, la memoria y las narrativas locales, entendiendo el diseño y la tecnología como herramientas para visibilizar esas realidades y generar procesos de reconocimiento y participación.

En ese sentido, el contexto no es un telón de fondo, sino un componente activo que define las preguntas, los enfoques y las metodologías de trabajo.

7. ¿Qué características particulares ves en el desarrollo de las artes electrónicas en América Latina?

En América Latina hay una relación muy particular con la tecnología, marcada por la apropiación y la resignificación. A menudo, las limitaciones materiales se convierten en oportunidades para desarrollar soluciones creativas y críticas.

Esto genera prácticas que no se limitan a la innovación tecnológica, sino que están profundamente conectadas con problemáticas sociales, culturales y políticas. Es un campo que se construye desde la hibridez y desde una mirada situada.

Educación y formación

8. ¿Cómo integras las prácticas experimentales y los procesos de laboratorio en la formación de estudiantes?

Se concibe el aula como un laboratorio. Es un espacio donde los estudiantes experimentan, prototipan y construyen conocimiento a partir de la práctica.

Se trabaja con metodologías basadas en proyectos, donde el error es parte del proceso y donde la experimentación tecnológica se articula con la reflexión conceptual. Esto permite que los estudiantes desarrollen no solo habilidades técnicas, sino también capacidades críticas y creativas.

9. ¿Qué rol tienen las colaboraciones interdisciplinarias?

Son fundamentales. La complejidad de los problemas contemporáneos exige enfoques interdisciplinarios. La articulación entre diseño, ingeniería, ciencias sociales y artes permite abordar los proyectos de manera más integral.

En el contexto educativo, estas colaboraciones también enriquecen la formación, ampliando las perspectivas de los estudiantes.

10. ¿Cuáles son los principales desafíos al formar nuevas generaciones en este campo híbrido?

Uno de los principales desafíos es lograr un equilibrio entre lo técnico y lo conceptual. Existe el riesgo de centrarse demasiado en la herramienta o, por el contrario, en la teoría sin capacidad de implementación.

Otro desafío es la velocidad del cambio tecnológico, que exige formar estudiantes con capacidad de adaptación, pensamiento crítico y autonomía.

El camino para las nuevas generaciones

11. ¿Qué habilidades o características consideras fundamentales hoy?

Más que habilidades técnicas específicas, lo fundamental es la capacidad de construir una mirada crítica frente a la tecnología. Es importante entender que las herramientas no son neutras, que están cargadas de implicaciones culturales y sociales.

El pensamiento crítico, la sensibilidad estética, la capacidad de trabajar en contextos interdisciplinarios y la disposición al aprendizaje continuo son esenciales. También es clave la capacidad de construir preguntas, porque son esas preguntas las que orientan la práctica.

12. ¿Cómo pueden construir una práctica sólida en un entorno tecnológico cambiante?

Una práctica sólida no se construye acumulando herramientas, sino desarrollando una base conceptual clara. Es fundamental tener claridad sobre los intereses, sobre las problemáticas que se quieren abordar y sobre el tipo de experiencias que se desean generar.

También es importante trabajar desde la continuidad, entender la práctica como un proceso en construcción, donde cada proyecto aporta a una línea de investigación más amplia. La capacidad de seleccionar tecnologías y de construir comunidad también son aspectos clave.

13. ¿Qué puede aportar América Latina al campo internacional?

América Latina puede aportar una mirada situada, crítica y profundamente conectada con el territorio. Puede ofrecer formas de entender la relación entre tecnología, cultura y sociedad que no están centradas únicamente en la innovación, sino en la experiencia, la memoria y lo colectivo.

Futuro

14. ¿Qué transformaciones te gustaría ver en la relación entre arte, tecnología y sociedad?

Me gustaría ver una relación más consciente, más reflexiva y, sobre todo, más responsable entre tecnología y sociedad. Actualmente, muchas de las transformaciones tecnológicas se desarrollan a una velocidad que no siempre permite comprender sus implicaciones culturales, sociales y éticas.

En ese sentido, considero que es fundamental fortalecer una mirada crítica que permita no solo adoptar tecnologías, sino también cuestionarlas, reinterpretarlas y, en algunos casos, resistirlas. El arte, el diseño y la investigación tienen un papel clave en este proceso, porque son espacios donde es posible experimentar con esas tensiones.

También me gustaría ver una mayor democratización del acceso a estas tecnologías, especialmente en contextos educativos y culturales. No se trata únicamente de tener acceso a dispositivos, sino de generar capacidades para comprenderlos, apropiarlos y transformarlos.

Ccreo que es importante avanzar hacia modelos donde la tecnología no esté centrada exclusivamente en la eficiencia o el mercado, sino en la construcción de experiencias significativas, en el fortalecimiento de lo colectivo y en la relación con el entorno.

15. ¿Qué reflexión te gustaría compartir con quienes empiezan a explorar el cruce entre arte, ciencia y diseño?

Diría que no se trata de seguir una tendencia, sino de asumir una posición frente al mundo. El cruce entre arte, ciencia y diseño no es simplemente un espacio de innovación tecnológica, sino un campo de pensamiento donde se redefinen las formas de ver, de hacer y de relacionarse.

A quienes comienzan, les diría que no se enfoquen únicamente en aprender herramientas, sino en construir una mirada, en desarrollar una sensibilidad frente a los contextos en los que trabajan y en entender que cada proyecto es una oportunidad para producir conocimiento.

También es importante asumir el proceso con paciencia. Las prácticas en estos campos son complejas y requieren tiempo, exploración y, muchas veces, equivocarse. Pero es precisamente en ese proceso donde se construyen las propuestas más interesantes.

Y, sobre todo, que entiendan que el diseño, el arte y la ciencia no son campos separados, sino formas complementarias de abordar la realidad. En ese cruce es donde se abren nuevas posibilidades para pensar y transformar el mundo.

Entrevista diseñada por Ricardo Dal Farra.