Mariela Yeregui

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Mariela Yeregui es artista electrónica y su trabajo incluye instalaciones interactivas, video instalaciones, net.art, intervenciones en espacios públicos, video-escultura e instalaciones robóticas. Su obra ha recibido prestigiosos premios -entre ellos el Primer Premio BEEP_Art (Barcelona) en 2003, el Primer Premio “Arte y Nuevas Tecnologías” (MAMBA, LIMBO, Telefónica), el Primer Premio en el Salón Nacional de Artes Visuales 2005, categoría “Nuevos Soportes”, el Tercer Premio en el Festival Transitio MX- y fue exhibida en diversos festivales y muestras alrededor del mundo.

Es Licenciada en Artes (UBA), egresada del la escuela del Instituto Nacional de Cinematografía y obtuvo una Maestría en Literatura en la Université Nationale de Côte d’Ivoire, especializándose en literatura africana.

Es autora de artículos en torno a la historia y estética del arte electrónico, a las problemáticas que aborda el arte robótico, a la cuestión de la perspectiva transdisciplinaria en el cruce arte-tecnología, entre otros. Ha realizado residencias en el Hypermedia Studio Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en el Banff Centre for the Arts (Canadá), en el MECAD (Media Centre d’Art i Disseny (Barcelona, España) y en el Stiftung Künstlerdorf Schöppingen (Alemania). Es creadora y directora de la Maestría en Artes Electrónicas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

La siguiente entrevista fue realizada mediante un intercambio de correos electrónicos entre Mariela Yeregui y Ricardo Dal Farra (con aportes de Bernardo Piñero y Raúl Minsburg) durante febrero y marzo de 2011.

Idioma original: 
Español
Fecha de Publicación: 
01/04/2011
¿Cómo llegaste a África, por qué te quedaste y que aprendiste allí?

Llegué a Costa de Marfil por circunstancias de índole personal. Comenzó siendo una gran página en blanco y poco a poco el blanco fue tornándose un espacio muy movilizador en cuanto a pensamiento, reflexión y vivencias. Iba por tres años que terminaron siendo siete, un poco porque se abrieron nuevas posibilidades y otro poco por decisiones personales.

Cuando llegué a Costa de Marfil, sólo tenía la intuición de que podía ser ésa una experiencia única y apasionante. El resto, era la total incertidumbre.

Siempre me relaciono con los lugares a través de la literatura y mis primeros meses fueron de largas caminatas y mucha lectura de novelas y poesías de escritores contemporáneos y tradicionales de África del oeste. Me empezó a interesar el vínculo entre la tradición oral y la literatura contemporánea. Fue por ello que decidí ir a la Universidad Nacional para asistir como oyente a los cursos que tuvieran que ver con esta problemática. Tuve la suerte de toparme con el profesor Lezou Dago, especialista en literatura contemporánea francófona de África del Oeste que me estimuló a que me inscribiera como alumna regular de maestría y quien fue, más tarde, mi director de tesis.

Durante esos años de maestría y, posteriormente de doctorado, en los que me aboqué al estudio lingüístico y estructural de los relatos tradicionales malinké y su trasposición en la literatura post-independencia, comencé a pensar en cómo la oralidad tendía lazos con el mundo digital. O más bien, cómo el mundo digital retomaba dinámicas de la oralidad que habían sido obliteradas por el mundo de la escritura. A partir de allí comienza un trayecto interesante en mi vida.

Desde África, vi que la Fundación Antorchas ofrecía una beca de un año en el Lab for New Media de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) y decidí postularme. Esto era el año 1997. Lo digital era un terreno explorado tibiamente. Pensé que esta experiencia podía abrirme puertas intelectuales para lo que en ese momento era una preocupación vaga. Con gran sorpresa recibí la noticia de mi aceptación a la beca y partí rumbo a Los Ángeles.